El storycrolling: nuevos modos de comunicación

El Centro Europeo de Periodismo ha mencionado el proyecto multimedia “Derribando el muro digital” publicado por El Periódico como ejemplo de innovación periodística.

Este caso, no hace sino confirmar las múltiples posibilidades que las nuevas tecnologías ofrecen al  mundo de la comunicación, en contra de lo que muchos creyeron en un principio. Es tiempo de nuevos soportes, de nuevas tendencias, de nuevas formas de manejar el mensaje y las herramientas. Todo depende de hasta dónde llegue la imaginación, el conocimiento de las herramientas y la capacidad de la comunicación.

Os dejamos el enlace en el que El Periódico cuenta la noticia y explica en qué consiste el novedoso formato del “storycrolling”.

Elena Barrios

 

La comunicación institucional en tiempos de redes sociales: 5 ejemplos de qué no hacer

Porque las redes sociales están cambiando la forma en que nos comunicamos, y porque no todos están sabiendo o pudiendo adaptarse a los nuevos cambios de la misma manera, traemos  hoy aquí un debate iniciado por una de las profesoras de nuestro curso. Elena Barrios escribe en su blog sobre los errores que comete generalmente la comunicación institucional y política a la hora de adaptarse a las redes sociales:

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 Es una gran oportunidad. Las redes sociales son el lugar soñado por todo director de comunicación o jefe de prensa de cualquier institución pública: es el lugar en el tu información pasará directamente de tus manos a ser digerido por los ciudadanos sin pasar por el filtro de un periodista que te cambia el titular en la redacción. No sufrirá la revisión del jefe de sección o del redactor jefe exigiendo “una vuelta de tuerca más” a esa pieza. No vivirá la terrible esclavitud y limitación del tiempo y del espacio a la que están sometidas todas las noticias en la radio, la prensa o la televisión.
Las redes son el lugar perfecto sin duda. Sin intermediarios, sin contestaciones, sin filtros, sin limitaciones, sin complejas relaciones publicitarias, sin …los viejos medios!! Porque al fin y al cabo, ¿no es un perfil de Facebook o mi cuenta de Twitter el más perfecto “medio de comunicación amigo”? Sí, aquél que me publica todo lo que yo quiero y como quiero, sin mover ni una coma… Qué error.

De hecho, la comunicación institucional y política no puede manejarse en las redes sociales manteniendo estos viejos clichés comunicativos. El mundo de la comunicación interpersonal y global ha cambiado. Y ahora es necesario adaptar el mensaje al medio. Y también conocer lo suficientemente el medio como para poder amoldar éste al mensaje que queremos transmitir.

Lo que no se debe hacer

Por esto, te traigo aquí 5 ejemplos de lo que un perfil institucional no debe hacer en redes sociales:

1.- Una nota de prensa no es un tuit. El tuit tiene 140 caracteres, y tu nota de prensa muchísimos más. Como mucho, tan sólo cabría el titular, pero tampoco “ese” tipo de titular que acostumbran a estar en muchas notas de prensa de administraciones públicas. Aquí sí que hay que darle una vuelta. Es más, debería tener algo más que un texto, como enlaces, fotos, hashtags, menciones, ubicación…

2.- Una nota de prensa no cabe en una actualización de estado de Facebook. Tener varios miles de fans en nuestra página de Facebook no nos garantiza que todos vayan a leer el tostón que colgamos con la redacción típica de una nota de prensa. Ahora hay que currarse los textos, darles una vuelta, pensar en nuestro público objetivo, engancharles con una historia, empezar de manera sugerente, aligerar el contenido para que sigan leyendo hasta el final… Y dar la posibilidad de ampliar a quien esté interesado en conocer más: ofrecer un enlace con información para descargar o completar en la web.

3.- Una foto del político de turno asistiendo a un acto institucional no conseguirá ningún retuit de alguien que no sea de la casa. No conseguirá replays, ni logrará despertar apenas el interés de ninguno de los que te tengan en su time line: ni clicks en el enlace, ni derivará tráfico a la web ni conseguirá  nada. Es más, lo más probable es que a la tercera o cuarta foto similar que cuelgues de tu jefe te hagan unfollow. ¿Seguro que no hay nada más interesante en esa inauguración que el delegado cortando una cinta o cuando se subió al estrado a soltar su discurso? …venga, fíjate bien: ¿qué estaría mirando la gente si pudiera estar allí?

4.- La agenda de un ministro o de un dirigente político con cargo en la Administración Pública debe ser pública, sí. Todo el mundo debería poder consultarla y saber qué hacen sus representantes a diario, cómo trabajan por ellos y por defender sus intereses. Pero el lugar para publicarlo no es su time line de Twitter. Ni tampoco la sección de noticias de la web institucional, ojo!. Podemos seguir, tuitear y publicar en diferentes redes sociales algunos actos de nuestro jefe. Pero sólo aquéllos que tengan un especial interés para la ciudadanía, aquéllos a los que habrían acudido si pudieran. Y enseñarles lo que ellos habrían mirado. El resto de los actos que queramos contar y que no interesen a nadie, o les damos una vuelta y los hacemos atractivos, o estaremos haciendo algo parecido al SPAM. Sí, SPAM: propaganda invasiva no deseada. Vale que son nuestros followers y nuestros fans, pero cuando nos siguieron no les dijimos que les íbamos a bombardear con actualizaciones que tienen como único fin la mayor gloria del dirigente político de turno.

5.- Estar en redes sociales implica aceptar las normas del juego: no vale no responder nunca jamás a los ciudadanos que nos preguntan o comentan nuestras actualizaciones. Vale que no podemos alimentar al troll, pero muchas respuestas son de ciudadanos verdaderamente interesados en expresar su opinión a sus dirigentes. Si tú no escuchas a los ciudadanos, ellos dejarán también de hacerlo. Es inevitable. El diálogo, la conversación, la comunicación bidireccional, es clave para que la presencia en redes tenga un mínimo éxito. Las redes han democratizado el poder de la comunicación: ahora todos comunicamos al mismo nivel. Por eso, queda fatal que sólo sigamos a los de nuestro ministerio, a otras administraciones públicas amigas o a los perfiles de los representantes políticos de turno. A ver: que en el Time Line de tu organismo no puede ser monocromático: hay que enterarse de lo que piensa la gente!!

Es verdad que las Administraciones Públicas son instituciones muy gruesas que tardan mucho en mover sus esqueletos y en poder cambiar y adaptarse. Vale que existe cierta resistencia de una maquinaria a veces anquilosada por años de trabajo en los que la inmovilidad era signo de hacerlo bien. Es cierto que hay falta de flexibilidad y a veces también nulo o escaso interés por parte de los dirigentes en adaptarse a las nuevas tecnologías o dedicarles los recursos necesarios. Y que los responsables de comunicación adolecen de escaso tiempo para la preparación y el aprendizaje de los cambios que se suceden ahora de manera especialmente rápida.

Y es que es una revolución en toda regla. La de la comunicación. Pero hay que adaptarse. Los tiempos, los ciudadanos y nuestra profesionalidad nos lo exige. Hagámoslo bien porque es mucho lo que hay en juego.

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¿Y tú, qué errores crees que se cometen al comunicar corporativamente o desde instituciones en las redes sociales?

Mario Tascón, sobre el nuevo periodismo digital: el reto es la inmediatez y el móvil

¿Es el periodismo digital un reto o el único futuro que espera a los periodistas? Ahora que el modelo económico del periodismo está cambiando, ¿cuáles son los modelos de negocio rentables que podrían triunfar? ¿Tiene algún sentido ser un periodista analógico hoy en día? Todas estas preguntas y muchas más, son respondidas por la sabiduría y experiencia del que fuera fundador de uno de los primeros  diarios digitales, Mario Tascón. Además pasó por la dirección adjunta de El Mundo y la dirección del área digital del grupo Prisa. Entrevistado por el medio que él mismo fundara, analiza en ella la situación actual del mundo del periodismo, sumido en un profundo proceso de cambio. Reproducimos a continuación íntegra la entrevista: seguro que te interesa ;-)

¿Cómo ha sido la evolución de los medios en su  adaptación a la revolución digital?

Era difícil prever lo que pasaría, pero los medios, en general,  han ido con cierto retraso, incluso de años,  respecto a la sociedad y a las empresas tecnológicas. Es lógico que hayan evolucionado, pero lo han hecho con cierto retraso que no sólo ha afectado a los medios sino también a los periodistas. Por ejemplo, cuando las redes sociales empezaron a funcionar, los medios reaccionaron con dos años de retraso.

La crisis periodística afecta, entre otras cosas, al modelo de negocio ¿Se percibe ya alguno que sirva de guía?

Hay fórmulas que ya llevan tiempo funcionando, pero cuando la gente se pregunta sobre el modelo de negocio, quiere saber cuándo se va a clonar el modelo de negocio que hemos conocido siempre, es decir, con el cincuenta por ciento de ingresos de la publicidad y el otro cincuenta de las ventas del periódico. Pero ya hay quien está demostrando que el modelo de negocio ahora es otro, por ejemplo, las redes sociales, que las hay muy rentables. Hay empresas de publicidad en internet con muchos beneficios y en el caso de los medios de comunicación, hay quien ha evolucionado, como Bloomberg, que vende las noticias carísimas, o en España El Confidencial, que da trabajo a más de sesenta periodistas y es rentable. Una estructura, como la de El País, en su momento, con cerca de mil periodistas, no ocurrirá. Sin embargo, estamos asistiendo a una eclosión de medios digitales como InfoLibre, Diario.es, República, El Confidencial…  que  están haciendo cosas muy interesantes. Tenemos que ser conscientes de que el mercado ha variado y hay cosas que ya no tienen sentido. Cada vez tenemos más acceso a lo que ocurre en directo. La cantidad de medios que atienden la información de manera inmediata es cada vez mayor, por eso  los medios y los  periodistas se tienen que reubicar. Se trata de saber cómo aportas algo en un maremágnum que ha cambiado.

¿Cuáles son los nuevos retos del periodismo digital?

Sin duda, uno de los más visibles ahora mismo es  la información a través del móvil. Más del cincuenta por ciento del acceso a la información se produce a través del móvil y nuestros medios no están preparados ni en su estructura ni en la narrativa. De ahí, que uno de los principales retos sean hacer información para los móviles, escribirla de manera correcta y componerla con los elementos multimedia adecuados. Otro de los retos tiene que ver con la agenda informativa, en parte porque hemos dejado de investigar. Nos arrastra la agenda que marca la sociedad  y su inmediatez, ya no leemos un periódico en el desayuno para ver las últimas noticias, lo hacemos con Twitter. Y la jerarquía está marcada no solo por los periódicos, sino también por las teles o por el que pasaba por allí. Otro reto es marcar la propia agenda. Manejar mejor las audiencias es otro de los desafíos digitales. Ahora tenemos herramientas  muy buenas para conocer mejor la demanda y manejar eso con cuidado, saber qué les interesa más, ver qué consumen, de qué manera y hacer otro tipo de medio a tu  gusto pero teniendo en la cabeza lo que hace el lector. Y añadiría, por supuesto, el hacer de un medio un negocio sostenible de manera digna e independiente. Por eso triunfa ahora lo amateur porque a veces es más fiable que alguien que no depende de un grupo mediático que cotice en bolsa,  haga un análisis de producto y opine lo que piensa.

¿Qué papel juega una red como Twitter en la comunicación?

Twitter es el medio que te ofrece la comunicación más pura, porque ha desaparecido toda la intermediación y obliga a ser preciso y conciso. Es una máquina de aprender a titular. Ahora TW se está colocando entre las élites de las sociedades como uno de los elementos de comunicación más básicos y más influyente, incluso más que Facebook. Todos los políticos, los periodistas y los famosos  están en Twitter y la gente  comunica por Twitter. De hecho, los propios medios nos hacemos eco de Twitter…”la Casa Real ha dicho no sé qué…ha muerto fulano…”  Me parece una comunicación muy básica, muy pura, muy textual, sin alharacas ni ruido alrededor, es puro texto breve.

Entonces,¿ tiene sentido el ‘periodista analógico’, es decir, el que vive al margen del mundo digital?

En general, tiene poco sentido salvo excepciones. Si ese periodista fuera García Márquez no me importaría que no tuviera Twitter, ni Facebook, y como si quiere escribir un artículo cada tres meses. La única cuestión es que hay que asumir que no todos somos García Márquez y que el interés que nuestros textos puedan despertar en los lectores puede ser algo menor, hay que ser humildes y a partir de esa humildad, reconstruirnos. Un mínimo de manejo de las tecnologías hay que tener, pero no ya para ser periodistas, sino como personas. Hace poco se cumplieron los veinte años de la matanza de Puerto Hurraco, que cubrí como periodista para El Mundo, en unas  condiciones que eran las de la época, sin móviles, montando un laboratorio de revelado fotográfico en el baño de un hotel con cinta adhesiva en la ventana para que no entrara luz, y un transmisor de fotografía enorme que nos permitía enviar una fotografía cada media hora. Eso, si la conferencia telefónica no te daba problemas. Y todo ese trabajo que supuso hace veinte años cubrir aquella información, lo podría haber hecho hoy con mi móvil. Hacer las fotografías, escribir el texto, grabar vídeos… aunque no soy partidario del “periodista total”, sí creo que hay que saber hacer algo más que solo escribir. Hoy en día el periodista tiene herramientas  suficientes para ello. Es una reflexión que  habría que hacerse todo aquel  que todavía se resiste a trabajar digitalmente. Incluso las redes sociales son un elemento excepcional como fuente a la que acudir cuando ya no tienes ningún teléfono al que llamar o buscas  alguna duda que resolver. Si aquí nos quedamos solo con las quejas sobre el trabajo que nos han quitado las redes sociales a los periodistas no avanzaremos,  pero se trata de saber utilizar los medios a tu alcance para hacer mejor tu trabajo.

¿Cuáles son los errores que seguimos cometiendo los periodistas en esta adaptación a lo digital?

Uno fundamental es la actitud. Cuanto antes aceptemos que nuestra vida ha cambiado, mejor. No sirven las quejas, y cuanto antes empecemos a preocuparnos de lo que podemos hacer y no de lo que estamos dejando de hacer, también mejor. Si yo tuviera ahora 20 años, estaría como loco descubriendo tantos caminos por desarrollar y las posibilidades  que tenemos ahora con la tecnología. Tenemos que preocuparnos de cómo hacer el futuro, de construirlo y no tenerle miedo. Y llevamos demasiado tiempo pensando en lo que estamos perdiendo, no en lo que podríamos estar ganando. Y quien así lo está haciendo, le va bien. Ahí está el ejemplo de la revista  en papel  Yorokobu, que es una revista mensual de tendencias hecha por unos chicos que se independizaron de sus trabajos y les va muy bien, porque además hay gente que ahora les llama para que les diseñen otras revistas bajo el modelo de la suya. Ellos se han reinventado y en papel. Claro, no son la redacción de  Vogue, con 25 personas que tuvo en su momento, pero sí pueden vivir de ella unas ocho personas y “chapeau”, se han sabido rehacer.

Periodista o mediador social

La comunicación multilateral del siglo XXI ha convertido al periodista en un auténtico mediador social. En la actualidad, el ciudadano marca la jerarquía informativa con nuevas prioridades y formas de valorar y entender la noticia. El profesional debe desarrollar nuevas habilidades y convertirse en un experto de todo; en definitiva, no tener miedo al futuro, sino estar a la cabeza del cambio. 

El público receptor de la información es universal; el ciudadano sabe lo que quiere y tiene claro dónde encontrarlo. El profesional de la comunicación debe entender el poder de la interactividad y contestar a dos preguntas: ¿qué interesa al ciudadano? y ¿cómo le interesa? porque la información ya no es exclusiva de unos pocos y el emisor, el receptor y la fuente se intercambian los papeles. La información y los tiempos se comparten en los nuevos modelos del software social.

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